18 de octubre de 1805, Nelson acecha desde Gibraltar. Villeneuve y Gravina salen del puerto de Cádiz. Al alba del día 21 de octubre, a unas 20 millas al Sudeste del Cabo Trafalgar, la batalla es inevitable. La flor y nata de las marinas más potentes de la época miden sus fuerzas en un combate tras el que nada será igual. Españoles, británicos y franceses, darán ejemplo sacrificio y sentido del deber. Fue un enfrentamiento confuso donde Nelson brilló por última vez. Finalmente, la sangre de muchos españoles, sabedores de que su destino era una muerte segura, tiñó una de las páginas más memorables de nuestra historia.

Por ello, los mares no volverán a presenciar un enfrentamiento de una magnitud comparable hasta Jutlandia, la historia no conocerá una batalla naval de su trascendencia hasta los grandes combates aeronavales del Pacifico.

El fín del Imperio Español.

Definitivamente, la batalla tuvo unas consecuencias cruciales para el futuro de España. Aunque la flota no quedó desmantelada, España perdió el dominio de las rutas con América. Más tarde, Napoleón invadiría España provocando una alianza de España con Inglaterra, su enemigo ancestral. Esta guerra acabaría favoreciendo la sublevación de las provincias americanas. Por lo tanto, la Guerra de Independencia Española, provocó la incapacidad de España para controlar estos movimientos de rebelión. En resumen, estos movimientos acabarían desembocando en la pérdida de Hispanoamérica.

Audio 007, Trafalgar:

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